Lázaro Estenoz Cosme

 Here is another interesting article from our Cuban writer Lazaro.

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Manjuari adulto

Manjuari adulto

 

La fauna cubana es rica en especies endémicas que han podido sobrevivir desde épocas remotas como es el caso del almiquí (Solenodon cubanus) y el manjuarí (Atractosteus tristoechus ), especies que se encuentran en peligro de extinción y son consideradas reliquias biológicas.

Para preservar al manjuarí, en el Parque Nacional   Ciénaga de Zapata, se encuentra   la estación hidrobiológica Felipe Poey, que su objetivo principal es dominar las técnicas de reproducción y desarrollo de la especie e investigar sobre su adaptación. Para proteger la especie tienen un proyecto   denominado ¡Adopta un manjuarí! De esta manera el Atractosteus tristoechus puede tener su presencia asegurada en La Ciénaga de Zapata —los niños son los responsables de su cuidado y protección, y a su vez conocen sobre la fauna autóctona de este humedal.

En este proyecto participan los niños de las escuelas primarias a los cuales se les entregan los ejemplares al inicio del curso escolar y cuando tienen el tamaño y el peso establecido los devuelven a su hábitat natural. Este trabajo es dirigido por los especialistas ambientales y de la Estación Felipe Poey.

El manjuarí (Atractosteus tristoechus) es un raro pez de agua dulce considerado una reliquia biológica, pues muchos de los animales que evolucionaron junto a él ya desaparecieron de la Tierra. Es una especie endémica que habita en la Ciénaga de Zapata y en otras zonas del sur de las provincias occidentales y de la Isla de la Juventud.

Manjuaries criados en cautiverioSu nombre común proviene de dos palabras aborígenes: manjú, que significa muchos y arí, dientes. Habita en zonas pantanosas, lagunas y ríos, y se alimenta de peces, insectos, anfibios y crustáceos.

Su cuerpo es largo y estrecho, cubierto por densas escamas que favorecen el comportamiento aerodinámico. Se reproduce por huevos, que envuelve con una sustancia verde muy tóxica y así evade a las aves para que no se alimenten de ellos; la hembra los expulsa en la vegetación y varios machos los fertilizan; después de 90 horas salen las larvas, que se fijan a las hojas de las plantas acuáticas, y cuando pasan otras 72 horas ya pueden nadar.

Sus principales enemigos son los pescadores furtivos, la introducción de especies no autóctonas, la pérdida de vegetación y la disminución de su alimento. Es lento y de movimientos torpes, debido a la rigidez de su columna vertebral. Para protegerse de sus depredadores cambia de color, por lo que también se le conoce por pez lagarto.

Su origen se remonta al periodo carbonífero de la era paleozoica en que aparecieron los primeros reptiles, y que vivían en todos los ríos y pantanos que existían en cualquier parte de la isla, pero hoy, ese privilegio se torna muy difícil.

Si lo observamos bien, su cuerpo parece de pez y la cabeza de reptil. Puede vivir en aguas estancadas y en lugares cenagosos, su vejiga natatoria está provista de vasos sanguíneos, lo que le permite respirar, porque funciona como si fuera un pulmón.

Si el Atractosteus tristoechus ha llegado hasta nuestros días, es gracias a estos mecanismos de supervivencia y la sensibilidad de muchas personas que se esfuerzan por mantener su existencia y fomentar una cultura conservacionista a favor de su protección.

Niños del Proyecto adopta un manjuarí